En la era de la IA, volver a aprender a pensar: PISA, alfabetización y criterio humano

Semana del 5 al 11 de septiembre de 2026 · Análisis semanal de IA y educación

El inicio de curso ha dejado esta semana una coincidencia especialmente significativa.

Este análisis forma parte de la serie sobre inteligencia artificial en educación y aborda una pregunta central: cómo aprovechar la IA sin delegar en ella el aprendizaje.

Por un lado, la OCDE ha publicado PISA 2025 y confirma un deterioro importante de las competencias básicas en lectura y matemáticas. Por otro, la UNESCO ha dedicado su Semana del Aprendizaje Digital 2026 a una cuestión que afecta directamente a ese problema: cómo mantener la educación como un bien común en una época en la que la inteligencia artificial puede producir respuestas, textos y razonamientos de forma inmediata.

En España, además, el Ministerio de Educación ha vinculado explícitamente la alfabetización con los nuevos lenguajes digitales, la inteligencia artificial, la capacidad para seleccionar información y la detección de sesgos y desinformación.

Las tres piezas encajan mejor de lo que parece.

IDEA CLAVE

El gran reto educativo de la IA ya no consiste en aprender a obtener respuestas, sino en conservar y reforzar las capacidades necesarias para comprenderlas, cuestionarlas y decidir qué hacer con ellas.

Y quizá este sea uno de los debates más importantes del curso 2026-2027.

PISA 2025 plantea una advertencia incómoda

El 8 de septiembre, la OCDE publicó los resultados de PISA 2025, la mayor edición realizada hasta ahora: participaron unos 760.000 estudiantes de 91 países y economías.

Los resultados muestran que el rendimiento medio de los países de la OCDE ha continuado descendiendo y ha alcanzado sus niveles más bajos registrados en lectura y matemáticas.

En una década, entre 2015 y 2025, la puntuación media en lectura cayó 28 puntos y la de matemáticas 22. Según la propia OCDE, son descensos equivalentes aproximadamente a un año y medio de aprendizaje en lectura y algo más de un año en matemáticas.

España se mueve cerca de la media de la OCDE, pero los datos tampoco permiten demasiada complacencia.

En lectura, solo el 68 % del alumnado español alcanza al menos el nivel 2, considerado el umbral básico de competencia. La media de la OCDE es del 69 %.

Más preocupante resulta el extremo superior: únicamente un 2 % del alumnado español alcanza los niveles 5 o 6 en lectura, frente al 6 % de media de la OCDE. Son precisamente esos niveles los que requieren comprender textos complejos, trabajar con ideas abstractas y distinguir hechos de opiniones utilizando indicios presentes en la información y en sus fuentes.

En matemáticas, el 67 % alcanza como mínimo el nivel 2, ligeramente por encima del promedio de la OCDE, pero solo un 4 % se sitúa en los niveles superiores, frente al 8 % de media internacional.

Y aquí aparece una paradoja interesante.

Nunca habíamos tenido herramientas tan potentes para ayudarnos a leer, resumir, calcular o resolver problemas.

Pero seguimos teniendo dificultades para desarrollar precisamente las competencias que necesitamos para saber si esas respuestas son correctas.

La OCDE introduce una frase que merece quedarse en el aula

En la presentación de PISA 2025, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, hizo una observación que conecta directamente estos resultados con la inteligencia artificial.

La tecnología y la IA pueden reforzar el aprendizaje, señaló, pero solo cuando se utilizan con una finalidad clara y no como sustituto de la atención, el esfuerzo y la comprensión.

Probablemente ahí esté una de las claves.

Durante los primeros años de IA generativa hemos dedicado mucho tiempo a comprobar cuánto trabajo podía ahorrarnos: generar un resumen, resolver un problema, redactar una introducción, preparar una presentación, proponer una campaña o traducir un documento.

Todas esas posibilidades son reales y útiles.

Pero desde una perspectiva educativa aparece una pregunta distinta:

¿Qué ocurre cuando el trabajo que eliminamos era precisamente el que permitía desarrollar la competencia?

Si utilizo una IA para comprender mejor un texto, la herramienta puede ayudarme. Si la utilizo para evitar leerlo, el efecto puede ser exactamente el contrario.

La diferencia está menos en la herramienta que en el diseño de la actividad.

España amplía el significado de alfabetización

La misma semana en la que se publicaban los datos de PISA se celebraba el 60.º aniversario del Día Internacional de la Alfabetización.

El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes ha aprovechado la celebración para plantear una interpretación actualizada del concepto.

Alfabetizar ya no consiste únicamente en aprender a leer y escribir.

En el contexto digital actual también implica localizar y seleccionar información, valorar la fiabilidad de las fuentes, detectar sesgos y desinformación, interpretar imágenes y datos y utilizar la tecnología de manera crítica, responsable y creativa.

El 10 de septiembre, España trasladó esta misma visión a la conferencia internacional de la UNESCO celebrada en México. La alfabetización digital, la alfabetización mediática, la formación del profesorado y los desafíos educativos derivados de la inteligencia artificial forman ya parte de una alfabetización que continúa evolucionando.

Porque la IA generativa modifica la relación que tenemos con la información.

Antes preguntábamos:

¿Dónde encuentro esta información?

Ahora podemos preguntar:

¿Puedes explicármela?

Y la máquina responde.

El problema es que puede hacerlo de forma correcta, incompleta, sesgada o completamente falsa.

Por eso la alfabetización tradicional no desaparece. Se vuelve todavía más importante.

UNESCO: la IA no debe sustituir el trabajo cognitivo

París acogía del 8 al 11 de septiembre la Semana del Aprendizaje Digital 2026 de la UNESCO, bajo el lema Educación en la era de la IA: Hechos | Fricciones | Fronteras.

Representantes responsables de educación adoptaron una declaración conjunta para defender que la educación siga siendo un derecho humano y un bien común en la era de la inteligencia artificial.

Una de sus prioridades conecta de manera directa con PISA: desarrollar y utilizar sistemas de IA que estimulen a los estudiantes a razonar y realizar trabajo cognitivo, en lugar de eliminarlo.

No es una diferencia menor.

Podemos diseñar una IA para:

«Dame la respuesta correcta».

O podemos utilizarla para:

«Hazme preguntas que me ayuden a llegar a una respuesta mejor».

Ambas utilizan la misma tecnología. Solo una está diseñada claramente alrededor del aprendizaje.

Un dato universitario que debería hacernos pensar

La UNESCO publicó también esta semana resultados de su encuesta sobre inteligencia artificial en educación superior.

El 93 % del profesorado universitario encuestado considera que sus estudiantes utilizan IA generativa para realizar trabajos.

Pero hay otro dato todavía más interesante: un 63 % percibe un deterioro de las capacidades cognitivas del alumnado.

LÍMITES DE INTERPRETACIÓN

Conviene interpretar estas cifras correctamente. Se trata de percepciones de docentes, no de una demostración causal de que la IA esté provocando ese deterioro.

Entre la prohibición y el uso sin restricciones aparece probablemente el espacio educativo que tendremos que construir:

usar IA, pero diseñando las condiciones para seguir pensando.

El problema de las respuestas demasiado fáciles

Tradicionalmente, obtener una buena respuesta exigía cierto trabajo previo:

leer → comprender → relacionar → elaborar → responder.

Con una IA generativa podemos invertir parcialmente el proceso:

preguntar → obtener respuesta → leer.

Eso no tiene por qué ser negativo. Pero sí cambia el lugar donde debe estar el esfuerzo cognitivo.

Si obtenemos primero una respuesta, tendremos que pedir después al estudiante que:

  • la compruebe;
  • encuentre errores;
  • contraste las fuentes;
  • identifique supuestos;
  • compare alternativas;
  • la adapte a un contexto;
  • justifique una decisión.

En caso contrario, podemos generar productos aparentemente mejores mientras disminuye el aprendizaje necesario para producirlos.

En FP el riesgo y la oportunidad son especialmente evidentes

En Formación Profesional esta situación resulta muy visible.

Imaginemos una actividad de Comercio y Marketing:

«Realiza un análisis DAFO de esta empresa».

Un modelo de IA puede producir uno perfectamente presentado en segundos.

Podemos concluir que la actividad ha dejado de tener sentido. O podemos cambiarla:

«Genera un primer DAFO con una herramienta de IA. Comprueba cada elemento utilizando evidencias reales de la empresa. Elimina aquellos que no puedas justificar, añade los que la IA no haya detectado y selecciona las tres decisiones estratégicas que propondrías al negocio».

La IA sigue estando presente.

Pero ahora tenemos otra secuencia:

generar → verificar → contextualizar → decidir → defender.

Ese recorrido se parece bastante más a una situación profesional real y obliga al alumnado a mantener el control sobre el proceso.

Europa empieza a buscar tecnología educativa por su valor pedagógico

El 9 de septiembre, la Comisión Europea abrió una convocatoria para presentar soluciones EdTech en la próxima Education and Skills Summit, que se celebrará el 20 de noviembre bajo el lema Schools for Tomorrow: fit for the era of AI.

La convocatoria establece algo significativo: las soluciones se seleccionarán atendiendo a su valor educativo e impacto, no a su promoción comercial.

Entre las áreas prioritarias se encuentran reforzar las competencias básicas, apoyar al profesorado, desarrollar educación digital y en IA y construir una enseñanza más inclusiva y centrada en el alumno.

Quizá debamos invertir la pregunta habitual:

«¿Qué necesitamos que aprendan nuestros estudiantes y qué tecnología puede ayudarnos?»

Impacto práctico para los centros educativos

Para los equipos directivos

La conversación sobre inteligencia artificial debería conectarse con los objetivos educativos generales del centro.

Una política de IA no puede reducirse a una lista de herramientas permitidas y prohibidas. También debería preguntarse:

  • ¿qué competencias queremos proteger y desarrollar?;
  • ¿en qué actividades puede ayudar realmente la IA?;
  • ¿qué tareas necesitan mantener un trabajo cognitivo individual?;
  • ¿cómo formamos al profesorado?;
  • ¿cómo evaluamos los resultados de su utilización?

Para el profesorado

Podemos aplicar una regla bastante sencilla:

¿Qué parte del trabajo intelectual sigue haciendo el alumno?

Si la respuesta es «muy poca», quizá tengamos que rediseñar la actividad.

La tecnología puede acelerar la producción. La actividad debe preservar el aprendizaje.

Para el alumnado

Utilizar IA competentemente no significa conseguir una respuesta rápidamente.

Significa poder preguntarse:

¿Lo entiendo? ¿Es correcto? ¿De dónde sale? ¿Qué falta? ¿Qué cambiaría? ¿Puedo explicarlo sin la IA delante?

Si un estudiante entrega un trabajo excelente pero no puede explicar las decisiones que contiene, tendremos que preguntarnos qué hemos evaluado realmente.

De la alfabetización digital a la alfabetización cognitiva

Durante años hemos hablado de alfabetización digital para referirnos a la capacidad de manejar dispositivos, buscar información y desenvolverse en entornos digitales.

La inteligencia artificial añade una nueva capa.

Ya no basta con encontrar información. Ahora tenemos sistemas que pueden interpretarla aparentemente por nosotros.

Por eso, quizá necesitemos pensar también en una especie de alfabetización cognitiva:

  • saber cuándo pensar antes de preguntar;
  • saber cuándo utilizar una ayuda;
  • saber cuándo verificar;
  • reconocer cuándo no comprendemos una respuesta;
  • mantener la capacidad de tomar una decisión propia.

No se trata de competir contra la inteligencia artificial.

Se trata de evitar que la comodidad de la herramienta debilite las capacidades necesarias para utilizarla correctamente.

Un punto de partida práctico para el aula

APLICACIÓN AL AULA

Antes de dar por válida una respuesta generada por IA, el alumnado puede hacerse estas cinco preguntas:

  • ¿Entiendo la respuesta y podría explicarla sin la herramienta?
  • ¿Qué fuentes o evidencias la respaldan?
  • ¿Hay datos, supuestos o conceptos que deban comprobarse?
  • ¿Qué parte del razonamiento he realizado yo?
  • ¿Qué cambiaría si el contexto o los datos fueran distintos?

Este método conecta la alfabetización digital con la comprensión lectora, el pensamiento crítico y la toma de decisiones.

La paradoja del curso 2026-2027

Esta semana ofrece una imagen bastante clara de la situación.

PISA nos recuerda que lectura y matemáticas necesitan atención urgente.

España amplía el concepto de alfabetización para incorporar la capacidad de interpretar críticamente el entorno digital.

La UNESCO pide que la IA educativa no sustituya el razonamiento y el criterio humanos.

Y Europa empieza a exigir que la tecnología educativa demuestre valor pedagógico real.

La conclusión puede parecer paradójica:

Cuanto más inteligente sea la tecnología que ponemos delante del alumnado, más importante será fortalecer sus competencias básicas.

Necesitamos comprensión lectora para evaluar una respuesta de una IA.

Necesitamos competencia matemática para detectar una conclusión absurda.

Necesitamos conocimiento para reconocer una alucinación.

Necesitamos pensamiento crítico para diferenciar una fuente fiable de una afirmación convincente.

Y necesitamos profesorado para diseñar experiencias en las que la inteligencia artificial amplíe esas capacidades en lugar de sustituirlas.

Quizá esa sea la gran tarea educativa de la IA.

No enseñar a nuestros estudiantes a obtener mejores respuestas.

Sino conseguir que sepan qué hacer con ellas.

Tema de la semana: En la era de las respuestas automáticas, la prioridad educativa vuelve a ser comprender, razonar y decidir.

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Fuentes principales

FUENTES

  • OCDE, 8 de septiembre de 2026. PISA 2025 Results: resultados internacionales sobre lectura y matemáticas.
  • OCDE, 8 de septiembre de 2026. Nota específica de España de PISA 2025.
  • Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, 7 y 10 de septiembre de 2026. Información sobre alfabetizaciones múltiples, competencia digital, desinformación e inteligencia artificial.
  • UNESCO, septiembre de 2026. Semana del Aprendizaje Digital y documentación sobre inteligencia artificial en educación superior.
  • Comisión Europea, 9 de septiembre de 2026. Convocatoria EdTech para la Education and Skills Summit 2026, centrada en Schools for Tomorrow: fit for the era of AI.