Después de crear y publicar un proyecto WordPress llega una fase que a menudo dejamos en segundo plano: medir qué está ocurriendo.
En el aula, medir no debería significar abrir una herramienta de analítica y copiar cifras. El objetivo es aprender a observar evidencias, interpretar qué pueden significar y relacionarlas con decisiones tomadas previamente en el proyecto.
Dentro de WordPress como aula viva, esta fase convierte la web en algo más que un producto terminado. Empieza a funcionar como un entorno en el que podemos comprobar qué sucede después de publicar.
Índice
Medir no es acumular métricas
Una herramienta de analítica puede ofrecer decenas de indicadores: visitas, sesiones, páginas vistas, clics, tiempo de permanencia, dispositivos, fuentes de tráfico o conversiones.
Pero en un proyecto de aula no necesitamos empezar por todos ellos. Antes conviene plantear una pregunta más sencilla:
¿Qué evidencia necesitamos para saber si una parte del proyecto está funcionando como esperábamos?
La métrica debería aparecer después de la pregunta, no al revés.
De una decisión a una evidencia
Imaginemos que el alumnado ha creado una entrada SEO y la ha enlazado con una ficha de producto. Durante la fase Publicar justificó esa decisión: el artículo debía atraer a personas interesadas en el tema y conducir parte de esas visitas hacia el producto.
Ahora podemos buscar evidencias relacionadas con esa hipótesis:
- ¿La entrada recibe visitas?
- ¿Desde qué canales llegan?
- ¿Los usuarios hacen clic en el enlace hacia el producto?
- ¿Qué páginas visitan después?
- ¿La entrada genera más interacción que otros contenidos?
La analítica deja así de ser un panel lleno de números y pasa a convertirse en una herramienta para responder preguntas.
Cinco métricas suficientes para empezar
Para una primera aproximación en el aula podemos trabajar con un conjunto reducido de indicadores.
1. Visitas o páginas vistas
Permiten comprobar qué contenidos están siendo consultados y comparar el interés relativo entre distintas páginas o entradas.
2. Fuentes de tráfico
Ayudan a saber cómo llegan los usuarios: buscadores, enlaces directos, redes sociales, otras webs o campañas.
3. Clics
Un clic puede convertirse en una evidencia muy útil cuando queremos comprobar si una llamada a la acción, un enlace interno o un botón está cumpliendo su función.
4. Páginas de entrada
Permiten observar qué contenidos funcionan como puerta de entrada al proyecto y comprobar si coinciden con los contenidos que habíamos diseñado para captar visitas.
5. Acciones o conversiones sencillas
Enviar un formulario, descargar un recurso, visitar una ficha de producto o pulsar un botón concreto pueden utilizarse como pequeñas conversiones dentro de un proyecto educativo.
No todas las métricas significan lo mismo
Uno de los aprendizajes más importantes consiste en evitar interpretaciones automáticas.
Que una página tenga pocas visitas no significa necesariamente que esté mal. Puede tratarse de una página de contacto que solo necesita utilizar una pequeña parte de los usuarios.
Del mismo modo, muchas visitas no garantizan que un contenido esté cumpliendo su objetivo. Una entrada puede atraer tráfico y, sin embargo, no conseguir que nadie avance hacia el resto de la web.
Una métrica necesita contexto para convertirse en información útil.
Medir también puede ser una actividad de aula
No hace falta disponer de grandes volúmenes de tráfico para trabajar esta fase. Incluso con pocos datos podemos plantear actividades de observación y comparación.
Por ejemplo, podemos pedir al alumnado que seleccione tres contenidos de su proyecto y complete una tabla sencilla:
- qué función tenía cada contenido;
- qué indicador puede ayudarnos a observarlo;
- qué dato hemos obtenido;
- qué interpretación hacemos;
- qué duda permanece abierta.
El objetivo no es acertar una explicación definitiva. Lo importante es aprender a distinguir entre dato, interpretación e hipótesis.
Ejemplo: EcoZapas Lab
Volvamos al proyecto ficticio EcoZapas Lab, que utilizamos como hilo conductor de la serie.
Supongamos que hemos publicado un artículo titulado “Cómo elegir zapatillas sostenibles” y hemos incluido un enlace hacia una categoría de productos.
Después de unos días observamos:
- el artículo recibe más visitas que otras entradas;
- parte del tráfico llega desde buscadores;
- muy pocos usuarios hacen clic hacia la categoría de productos.
No podemos concluir inmediatamente que el artículo esté mal. Podemos formular varias hipótesis:
- el enlace hacia los productos no es suficientemente visible;
- el contenido responde bien a una intención informativa, pero no comercial;
- la llamada a la acción aparece demasiado tarde;
- la categoría de producto no resulta suficientemente atractiva;
- el usuario encuentra la respuesta que necesita y abandona después.
Ahí empieza el aprendizaje más interesante: los datos no nos dicen automáticamente qué cambiar. Nos ayudan a formular mejores preguntas.
Qué podemos evaluar en esta fase
La fase Medir permite evaluar competencias que van más allá del uso técnico de una herramienta de analítica.
- Seleccionar métricas relacionadas con un objetivo.
- Diferenciar datos de interpretaciones.
- Explicar qué puede indicar una métrica.
- Evitar conclusiones basadas en un único dato.
- Relacionar resultados con decisiones tomadas previamente.
- Formular hipótesis de mejora.
El alumnado no necesita convertirse en analista web. Necesita aprender a utilizar datos sencillos para comprender mejor un proyecto digital.
Una actividad sencilla: observar antes de cambiar
Propuesta de aula
Selecciona una página, una entrada y una llamada a la acción del proyecto.
- Indica qué objetivo tenía cada elemento.
- Selecciona una métrica que pueda aportar una evidencia.
- Anota el dato observado.
- Explica qué puede significar.
- Formula una hipótesis de mejora, pero todavía no realices el cambio.
Separar la observación de la modificación ayuda a evitar uno de los errores más habituales: cambiar cosas simplemente porque “parece que funcionarían mejor”.
Medir prepara la siguiente fase: mejorar
Crear nos obliga a definir. Publicar nos obliga a mostrar. Medir nos obliga a observar.
Y esa observación prepara el siguiente paso del ciclo: Mejorar.
En la próxima publicación veremos cómo convertir una observación en una hipótesis, realizar un cambio y justificar por qué lo hacemos. La mejora dejará entonces de ser una cuestión estética para convertirse en una decisión argumentada a partir de evidencias.
Este contenido forma parte de la serie “WordPress como aula viva”.
La fase Medir conecta los contenidos publicados con la siguiente fase del proyecto: interpretar evidencias, formular hipótesis y justificar mejoras.
Juan Armada Blanco
Profesor de Formación Profesional en Comercio y Marketing. Escribo sobre comercio digital, WordPress, inteligencia artificial y tecnología aplicada al aula, a partir de proyectos, experiencias y recursos que utilizo en mi trabajo docente.