La inteligencia artificial ha cambiado la forma en la que muchos negocios crean contenido. Hoy es posible generar artículos, páginas de servicios, publicaciones para redes sociales o descripciones de productos en cuestión de minutos.
Pero esa facilidad también plantea una pregunta incómoda:
Si una IA puede escribir exactamente lo mismo sin conocer tu negocio, ¿qué valor real estás aportando?
La pregunta no va contra la IA. Al contrario. Puede ser una herramienta muy útil para investigar, ordenar ideas, mejorar textos o reutilizar contenidos. El problema aparece cuando se utiliza simplemente para llenar una web de contenido genérico, sin experiencia, sin criterio y sin nada que lo diferencie.
Google ha publicado una guía específica para optimizar un sitio web para las funciones potenciadas por IA generativa de la Búsqueda, como las Visiones generales creadas por IA y el Modo IA.
Y su mensaje resulta bastante menos complicado de lo que podría parecer: el SEO fundamental sigue siendo relevante, no hacen falta trucos especiales de GEO o AEO y el contenido debe aportar utilidad, confianza y algo que vaya más allá del conocimiento común.
El problema no es usar IA. Es publicar sin aportar nada propio
Durante años hemos escuchado que una web necesita contenido: más artículos, más palabras clave, más páginas y más presencia. Con la llegada de la IA generativa, esa lógica se ha acelerado. Si una herramienta puede crear diez artículos en una tarde, parece tentador publicarlos todos.
Pero publicar más no significa necesariamente comunicar mejor.
En su guía, Google introduce una idea especialmente interesante: crear contenido valioso y no básico. Es decir, información que no se limite a repetir conocimientos generales que podrían proceder de cualquier persona o que un modelo de IA podría generar fácilmente.
Frente a ese contenido genérico, cobra valor aquello que incorpora un punto de vista propio: una experiencia real, una prueba realizada, una decisión tomada, una comparación, un aprendizaje o una explicación basada en conocimientos específicos.
Idea clave
La IA puede ayudarte a escribir mejor lo que sabes. Lo que no debería hacer es sustituir la experiencia que todavía no has aportado.
Esto es especialmente importante cuando hablamos de negocios. Una web no debería limitarse a repetir lo que ya dicen otras cien páginas. Debería explicar qué sabe hacer, cómo lo hace, qué experiencia tiene y qué dudas reales ayuda a resolver.
Google mantiene además una guía específica sobre el contenido generado mediante IA. La automatización puede ser útil, pero producir muchas páginas sin aportar valor y con la finalidad de manipular los resultados puede entrar en conflicto con sus políticas de spam.
Lo que Google está diciendo sobre SEO e IA
Una de las partes más interesantes de la guía es que Google no presenta la búsqueda generativa como un mundo separado del SEO.
Al contrario: explica que sus funciones de IA generativa se apoyan en los sistemas principales de clasificación y calidad de Google Search. Por tanto, las buenas prácticas de SEO siguen siendo relevantes.
Lo esencial sigue siendo bastante reconocible
- Crear contenido útil, valioso y pensado para personas.
- Organizar la información mediante títulos y secciones claras.
- Facilitar que Google pueda rastrear e indexar las páginas.
- Mantener una estructura técnica comprensible.
- Ofrecer una buena experiencia de página.
- Utilizar enlaces internos que ayuden a descubrir contenido relacionado.
- Complementar el texto con imágenes o vídeos relevantes cuando tenga sentido.
Es decir, no se trata de abandonar el SEO. Se trata de dejar de verlo como un conjunto de trucos y volver a cuestiones mucho más fundamentales: utilidad, claridad, estructura, confianza y experiencia.
GEO, AEO y otros nombres nuevos para una idea bastante conocida
En torno a la búsqueda mediante inteligencia artificial han aparecido términos como GEO (Generative Engine Optimization) o AEO (Answer Engine Optimization).
Sirven para describir una preocupación real: cómo conseguir que un contenido tenga visibilidad en respuestas y experiencias de búsqueda generadas mediante IA.
Pero Google es bastante claro sobre esta cuestión: desde su perspectiva, optimizar contenido para la búsqueda potenciada por IA generativa sigue siendo optimizar la experiencia de búsqueda y, por tanto, sigue siendo SEO.
Para Google no necesitas:
- crear un archivo
llms.txtpara mejorar la visibilidad en Google; - fragmentar artificialmente el contenido en pequeños bloques para que la IA lo comprenda;
- reescribir los textos de una forma especial pensando exclusivamente en sistemas generativos;
- perseguir menciones artificiales de tu negocio;
- añadir un marcado especial de datos estructurados exclusivamente para la búsqueda con IA.
Este punto resulta especialmente interesante para cualquier negocio que utilice WordPress. Antes de instalar otro plugin milagroso o perseguir la última tendencia, quizá convenga revisar primero lo básico: páginas claras, contenido actualizado, respuestas útiles y una estructura fácil de entender.
La pregunta que deberíamos hacernos antes de publicar
Antes de publicar un artículo, una página de servicio o una guía, podemos hacernos una pregunta sencilla:
¿Qué hay en este contenido que solo nosotros podríamos contar?
La respuesta puede estar en muchos lugares:
Experiencia
- Un caso real.
- Un error del que has aprendido.
- Una decisión tomada en un proyecto.
Criterio
- Una comparación después de probar varias opciones.
- Una opinión razonada.
- Una recomendación adaptada a un contexto concreto.
Conocimiento propio
- Preguntas frecuentes de clientes.
- Datos o fotografías propias.
- Una explicación nacida de la práctica.
Eso es lo que convierte un contenido en algo menos genérico y más valioso. No porque tenga más palabras, sino porque contiene conocimiento y criterio que no estaban antes en Internet de esa misma forma.
Cómo aplicarlo en WordPress sin complicarse
En WordPress esta idea puede llevarse a la práctica sin rehacer toda la web ni comenzar a publicar todos los días. Muchas veces basta con revisar contenidos que ya existen y preguntarse qué podemos añadir para hacerlos realmente más útiles.
Páginas de servicio
Añade preguntas reales, explica el proceso, aclara condiciones y muestra ejemplos concretos. Una página de servicio no debería limitarse a decir qué vendes: debería ayudar a decidir.
Artículos del blog
Actualiza artículos antiguos con experiencia reciente, ejemplos propios, aprendizajes o nuevas preguntas surgidas de conversaciones y proyectos reales.
Preguntas frecuentes
Convierte dudas habituales en respuestas claras. Una buena sección de preguntas frecuentes no solo aporta contenido: también reduce incertidumbre.
La IA puede ayudar en todo este proceso: ordenar notas, mejorar la redacción, proponer estructuras, detectar dudas no resueltas o transformar un episodio de pódcast en un artículo.
Pero la materia prima debería proceder del conocimiento del negocio.
Un flujo sencillo: de la experiencia al contenido
Una forma razonable de utilizar IA para crear contenido podría ser esta:
EXPERIENCIA REAL
↓
Notas → esquema → borrador con IA → revisión humana
↓
Artículo → FAQ → publicación social → newsletter
Este flujo cambia la lógica.
La IA no inventa la experiencia. Ayuda a convertir esa experiencia en contenido publicable.
Y eso conecta directamente con otra recomendación de Google: crear contenido útil, confiable y dirigido a las personas.
Cinco preguntas antes de pulsar «Publicar»
Antes de publicar un contenido generado o asistido mediante IA, podemos someterlo a una pequeña prueba.
- ¿Responde una duda real?
- ¿Aporta algo más que conocimiento común?
- ¿Incluye experiencia, criterio o ejemplos propios?
- ¿Está pensado para ayudar a una persona o solo para cubrir una palabra clave?
- ¿Sería prácticamente igual si lo publicara cualquier otro negocio?
Si la respuesta a la última pregunta es «sí», probablemente todavía falta algo.
No necesariamente más texto. Quizá falte una experiencia, una decisión, una comparación, una fotografía, un dato, un ejemplo o simplemente una opinión fundamentada.
La IA no sustituye tu experiencia
La IA puede ayudarte a escribir más rápido, ordenar mejor tus ideas y reutilizar contenidos en distintos formatos. Pero no puede sustituir lo que sabes por haber trabajado, probado, fallado, corregido y atendido a personas reales.
En la era de la búsqueda generativa, quizá no tenga ventaja quien publique más contenido. Puede tenerla quien sea capaz de explicar mejor lo que hace, para quién lo hace y qué ha aprendido haciéndolo.
La IA puede ayudarte a escribir lo que sabes.
El problema empieza cuando le pides que sustituya lo que sabes.
Por eso, antes de publicar el próximo artículo, merece la pena hacerse una última pregunta:
¿Esto lo podría haber escrito igual una IA sin conocer mi negocio?
Si la respuesta es sí, quizá todavía no toca publicar. Quizá toca escuchar mejor, observar mejor y aportar algo más propio.
Juan Armada Blanco
Profesor de Formación Profesional en Comercio y Marketing. Escribo sobre comercio digital, WordPress, inteligencia artificial y tecnología aplicada al aula, a partir de proyectos, experiencias y recursos que utilizo en mi trabajo docente.